Maltrato Infantil inconsciente: cuando no se sabe que se maltrata.

Maltrato Infantil inconsciente: cuando no se sabe que se maltrata

Fallecen dos niños menores de 14 años diariamente en México de acuerdo a la UNICEF a causa de la violencia y el maltrato infantil. El maltrato es un atentado contra los derechos humanos más básicos del niño, como lo son el derecho a que se procure su desarrollo óptimo y se respete su integridad física y psicológica. En este sentido, el maltrato infantil es entendido comúnmente como toda acción violenta que lacere al menor en lo físico, psicológico, sexual y/o social. La UNICEF además menciona que 275 millones de niños sufren de violencia en sus hogares cada año.

Dichas acciones no se limitan al ámbito familiar, sino que también incluye el escolar, urbano, social y laboral. Encontramos comúnmente que los niños pueden sufrir violencia por parte de profesores, vecinos, formadoras en guarderías y niñeras quienes ejercen fuerza bruta contra los cuerpos de los menores de una forma desconsiderada.

Sin embargo, el maltrato infantil no se limita a las acciones violentas explícitas que se ejercen en contra del niño, sino también a todas esas acciones y omisiones que tanto cuidadores como autoridades y sociedad ejercen y terminan por repercutir en el desarrollo del menor. Esto es una clase de maltrato infantil que denominaremos inconsciente, en cuanto a que las personas que la ejercen no están del todo enteradas que lo que hacen o dejan de hacer es un tipo de maltrato.

Las omisiones de cuidados que directamente proporcionan los padres y la familia, tienen que ver con una problemática compleja, ya que se refiere a todas esas acciones que no garantizan cuidados óptimos y eficientes al niño, que aún por su edad, no puede auto proporcionarse, como lo son la alimentación, la protección y la salud.

En muchas ocasiones los padres no logran satisfacer estas necesidades, menos por ignorancia que por pobreza. Es recurrente que la madre o el padre, que vive en una situación de extrema carencia, no tenga los medios económicos para poder cubrir todo lo que requiere su hijo.

Aunque en otros casos, la situación sí obedecerá a una situación de incompetencia parental, en donde los padres no son capaces de entender y satisfacer las necesidades básicas de la infancia.

En este mismo sentido, el otro eje del maltrato infantil inconsciente hecho por la familia es el de la sobre protección. Si bien es real que aún no se ha catalogado a la sobre protección de forma oficial como un maltrato, si es real que día con día los profesionistas expertos en la materia reconocen que tiene las mismas repercusiones psicológicas, sociales y, en algunos casos, físicas. Al tender a aislar al menor del ambiente y sus retos inherentes, el niño se desvalida, lo que lo lleva a no tener recursos para desarrollarse, protegerse y estabilizase.

Otro vector del maltrato infantil inconsciente se relaciona con la legitimación de la violencia como método disciplinario tanto a nivel del hogar como en el nivel escolar. Si bien es real que con mayor medida crece el número de personas que se levantan en contra de esta forma de educación, existe aún toda una mitología en la sociedad que valida que el uso de la fuerza física es una manera de disciplinar.

De lo que se trata aquí es de enfatizar que el maltrato no solo está en el hecho explícito de usar un golpe para educar, sino en la política social de validar dicho recurso sin ningún tipo de cuestionamiento.

Por último, vale la pena mencionar el maltrato inconsciente que sufren los niños por parte de las instituciones. Las autoridades pueden caer en vulnerar los derechos de los menores que resguardan al seguir ciertas líneas burocráticas.

Es común toparnos con la obstaculización de los procesos de resolución jurídica de los casos de los niños por circunstancias administrativas, políticas o burocráticas. Se presentan diversos escenarios: por un lado, en más de una ocasión un menor permanece más tiempo del que debería en una institución porque las autoridades se enfrascan en seguir sus protocolos al pie de la letra; en otra circunstancia los periodos de análisis del caso se prolongan y no se hacen con la profundidad necesaria llegando a tomar medidas arbitrarias; y por otro, ocurre que los sistemas de protección sufren de cambios administrativos, que se juntan con un deficiente seguimiento del expediente, que terminan por producir un atascamiento severo de años en niños que quizá solo ameritaban estar un corto tiempo institucionalizados.

Estas son pinceladas puntuales sobre toda la problemática de cómo tanto familia, sociedad y Estado llegamos a vulnerar los derechos de los niños sin ser conscientes de ello, al legitimar, autorizar, promover y obviar acciones que repercuten directamente en la infancia nacional.

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Daniel Galván Galaviz

Daniel Galván Galaviz

Maestro en Psicoterapia Clínica por parte de la Universidad Iberoamericana. Es psicoterapeuta tanto de menores como de adultos, enfocado en temas de parentalidad y apego. Posee 9 años de experiencia en temas de psicología infantil, derechos humanos y desarrollo personal. Actualmente funge como Director de Proyecto Familiar en Amigo Daniel A.C., coordinando al equipo de Psicología, Adopciones, Legal y Trabajo Social.

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