Demos buenos tratos a la infancia

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Demos buenos tratos a la infancia

El maltrato infantil es una problemática que aumenta año con año. En México, de acuerdo a la UNICEF, 7 de cada 10 niños han recibido algún tipo de mal trato en su desarrollo. Los niveles de violencia en el país, como los hábitos desfavorables en la crianza, la pobreza y cadenas de abusos, favorecen a que el conflicto siga creciendo.

 

La prevención en el maltrato es un tema complejo que abarca muchas aristas, niveles de gobierno, actores de la sociedad civil, hábitos familiares y estrategias de intervención. Es vital que cada quién asuma su parte y pueda de manera concreta echar a andar lo necesario para que la violencia a nuestras niñas y niños se erradique.

 

 

El primer punto fundamental que debe ser el pilar de toda una estrategia de prevención es la consciencia total de que cada niño y niña es un sujeto de derechos. ¿Qué significa esto? Antes los niños y niñas, no solo en México, sino en el mundo, eran considerados únicamente como personas necesitadas de ser protegidas por el adulto, lo que implicaba que el menor quedaba a disposición de lo que el Estado, los padres, la escuela y la sociedad determinaran, relegándolo a un lugar de objeto. El menor no tenía voz ni voto, ni tampoco derechos reconocidos. Sin embargo, a partir de que en 1989 se firma la Convención de los Derechos del Niño, los infantes pasan a tener un lugar de subjetividad en desarrollo, y por lo tanto, de tener unos derechos fundamentales que deben ser exigidos. Pasan de ser un objeto del cual se puede disponer, a ser un sujeto que puede exigir al Estado que se garantice que sus necesidades sean satisfechas.

 

 

A partir de esta idea fundamental, los gobiernos deben estipular estrategias que garanticen que estos derechos se cumplan. Uno de los derechos fundamentales de los niños y niñas, es crecer en una familia libre de violencia. De ahí el Estado Mexicano ha optado por una seria de medidas legislativas que apuntalan en la formación de una sociedad pacifica para con sus niños. En el 2014 se publicó la Ley General de Niñas, Niños y Adolescentes, que marca de manea clara las líneas que debemos seguir como sociedad y familia para prevenir el maltrato. Uno de los puntos nodales de esta ley es que prohíbe de manera categórica una crianza basada en malos tratos. De igual forma, el artículo 477 del Código Civil de Guanajuato, fue reformado en 2015, agregando el apartado “Los que ejercen la patria potestad no podrán imponer castigo corporal o cualquier otro tipo de trato humillante como forma de corrección disciplinaria.”

 

De esta manera, a la sociedad y a los padres de familia, esta legislación nos interpela al tener que respetar sus lineamientos. Es esencial en la prevención del maltrato infantil, la desmitificación de todo un conjunto de estrategias mal tratantes naturalizadas en nuestros sistemas de crianza. Mientras los padres de familia sigamos pensando que una nalgada a tiempo es necesaria, que la chancla sirve, que el cinturón, que las nalgas están hechas para recibir golpes, etc. etc., estaremos promoviendo directamente a que un niño fallezca por causa de golpes desmesurados.

 

Es de suma importancia entender, que entre unos padres al que el DIF le retira a sus hijos porque lo golpearon hasta casi matarlo y unos que le dieron unas nalgadas por que se portó mal, no existe diferencia, más que el hecho de que los primeros posiblemente no tienen los recursos neurológicos y emocionales para frenar su frustración y enojo, como sí los tienen los segundos.

 

Es decir, el acto de golpear al niño es inadecuado, solo que los segundos llegan a un punto en que el cerebro los frena. Lo paradójico es que esos segundos padres tienen ese recurso neurológico – emocional, no por los castigos disciplinarios que hayan tenido sus padres, sino por los buenos tratos de amor, afecto y respeto. El cerebro de un niño desarrolla los componentes necesarios para sentir empatía, afecto y regulación de los impulsos (pilares necesarios para portarse bien) gracias a que recibió un apego seguro, abrazos, besos, palabras de afecto y contenciones emocionales eficaces en momentos de crisis.  Por otro lado, los malos tratos, desde una nalgada hasta golpes más explícitos, generan que el cerebro infantil se intoxique con cortisol, obstaculizando su desarrollo adecuado.

 

Por supuesto se requieren muchas más estrategias para erradicar el maltrato infantil en México. Se ocupa que las dependencias gubernamentales como el DIF, tengan más recursos en los presupuestos nacionales para implementar programas serios de fortalecimiento familiar. Se requiere que se disminuya la brecha económica tan lacerante que vive nuestro país y causa que más del 43% de los mexicanos vivan en pobreza. Se precisa que se promuevan políticas publicas serias que pongan como prioridad la crianza en México y vean relevante que un bebé requiera a ambos padres sus primeros meses para su cuidado. Se necesita que construyamos una sociedad que tome consciencia de que se necesitan más relaciones amorosas cercanas, de tiempo completo a dinero y horas de trabajo.

 

Tú también puedes vivir una gran experiencia rompiendo el círculo de la violencia y apoyando a los niños siendo donador. Da clic aquí para donar.

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