Cómo guiar al menor a entender su adopción

Es derecho del menor conocer su historia y obligación de los padres adoptivos revelar, así como capacitarse y en medida de lo posible educar a la familia extensa como a las personas cercanas a su hijo a que tengan conocimiento de la adopción (proceso).

Es necesario brindar algunas líneas sobre la historia personal del menor adoptado y de su estancia en el albergue. De tal manera que es primordial que los padres adoptivos sean los generadores de una cultura de adopción, es decir que en el nuevo contexto del menor los adultos encargados de sus cuidados, vayan aprendiendo a revelar y manejar las preguntas que el menor les haga o bien las hagan llegar a los padres adoptivos.  

En la familia debe regir el principio de hablar la verdad ante todas las cosas y por ende ser generadores de crear la confianza en el menor para que pueda expresar sus recuerdos o nuevos recuerdos; expresar sus sentimientos y sus dudas del pasado o expresar las nuevas dudas que su pasado le moverá de su futuro. De ahí que la familia o contexto familiar deberá dejar expresado al menor que: “en esta familia se habla con la verdad y que él puede hablar de su vida anterior, todo lo que requiera”.

 

 

También es importante que le expliquen lo importante que es que dirija sus preguntas a sus padres, de preferencia. Cabe mencionar que el menor va ir generando nuevos vínculos a través de los días, meses y años. Y se espera que en el inicio quiera compartirle a todo el mundo de donde viene y lo que vivió, ya que en su necesidad de ser escuchado e incluso aceptado, lo hará sin discriminar. Con el paso del tiempo aprenderá (a discriminar) por sí mismo y por ustedes que no puede confiar en todas las personas o no todas son las apropiadas para saber su historia.

 

 

Los hijos adoptivos, en su mayoría, tienen muchos recuerdos y vivencias que están claras y otras no tanto, e irán con el tiempo teniendo nuevos recuerdos. Recuerdos incluso desde los dos años de edad en adelante, los bebés, por ejemplo, tendrán registro de estas vivencias a nivel sensorial.

Pero todos los niños adoptivos llevan consigo parte de su historia, de ahí que los padres adoptivos deben de pedir la mayor información a la casa hogar, para ayudar a sus hijos a armar las piezas del rompecabezas.

Los niños, en su mayoría, en el proceso de emparentamiento y más en la etapa de la custodia donde ya comienza a vivir en su nuevo hogar y al comenzar a intimar más con la pareja e incluso con la familia extensa,  cuentan de dónde vienen y qué vivieron en la casa hogar, como una manera natural de presentarse y darse a conocer, de ahí que a la familia extensa no le debería de sorprender lo que cuenta, más bien tener la apertura de saber cómo vivía.  

 

 

Es valioso que al niño le hagamos saber que agradecemos que nos cuente su vida pues es señal de que nos tiene confianza. El adulto no debe abusar de esta confianza y tomar esa plática como un interrogatorio sólo por saber; también debe respetar sólo lo que el menor quiera compartir.

Principalmente quien ya tenga un vínculo muy cercano con el niño puede preguntar cómo pasó, de qué te acuerdas, dónde viviste eso, quién estaba ahí, etc., esto permite que platique lo que vivió. El adulto debe centrarse en preguntarle al menor que sintió con lo que vivió.

Los adultos deben reafirmar que saben esa historia y aclararla, de ser necesario, pues el menor también traerá confusiones de su pasado. Los niños también entrelazan la historia pasada de su familia biológica, la del albergue y la de la vida que están iniciando con ustedes.

En su deseo de continuar perteneciendo a ustedes, el menor adoptado hablará de las vivencias que tuvo con ustedes, de ahí que es deber aclararle la situación y ayudarlo a ubicar en qué momento vivió esa parte de su vida.

 

Reyna Patricia González Lucio

Lic. Psicología.

Psicóloga del Área de Adopciones de Amigo Daniel, A. C.

Tel cel: 4 77 1 73 11 23.

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